Una boda viajera en el castillo de la Monclova

Una boda viajera en el Castillo de la Monclova

Me encantan las bodas internacionales. Esas bodas donde el protocolo sirve de poco y la mezcla de dos costumbres da por resultado un día único. Así fue la boda de Pilar & Máxime. Tuve el primero contacto con Pilar casi un año antes de la boda y desde la primera llamada hubo conexión entre nosotras. Cuando haces “clic” con una pareja, las bodas se convierten en proyectos más emocionantes si cabe. Sabes con anticipo que saldrá una boda de 10. Y así empezamos a trazar el proyecto de esta boda. En ella que reflejamos la historia de la pareja en una boda viajera llena de detalles.

 

Todas las fotografías del post son obra del fotógrafo Víctor Aláez, que se encargó de retratar este día.

 

Una boda viajera

La boda se celebró en el Castillo de la Monclova, una localización muy especial en Sevilla que nos dio el escenario perfecto para recrear una boda viajera de cuento. En la entrada los invitados se encontraron un rincón de bienvenida con maletas vintage.

Tras entrar en el recinto, pusimos un rincón del confeti. Para lanzar a los novios, nos decidimos por fiore di confetti en conos hechos con mapas y confetti de los colores de la boda en sobrecitos de papel. También ofrecimos lágrimas de felicidad para los sensibles y los novios pusieron un programa de la boda maquetado con una foto de su preboda. El programa estaba ambos idiomas para que nadie se perdiera nada del guión de la ceremonia. Nos pareció una idea genial!

 

Una boda viajera

Una boda viajera

 

La ceremonia se celebró en la puerta del castillo, con pasillo de flores y guirnalda de verdes en el altar. Una de las mejores cosas de la boda, es que los chicos, amantes de los animales, se casaron con su perro Lenon. Lenon estaba guapísimo con una correa de colores y fue todo un protagonista!. Pilar llevó un vestido espectacular de Pronovias y Max fue de Pepe Prieto, con un chaleco de cuadros que nos encantó.

 

Una boda viajera en el Castillo de la Monclova

Para el seating utilizamos un mapa del mundo donde cada invitado pudo ver a qué país dirigirse para  la cena. La cena se sirvió en un patio con mucha historia que iluminamos con velas colgantes. Elegimos mantelerías y sillas blancas para dar puntos de luz al patio. Las mesas estaban repletas de detalles. Los centros estaban formados por flores en tarros de cristal sobre mapas vintage y tablillas de madera con los países que pintamos a mano. Cada invitado, tuvo un avión de papel caligrafiado como marcasitio en nuestra boda viajera.

 

Una boda viajera en el Castillo de la Monclova

 

Los encargados de animar la fiesta fueron Spirit Music. En esta boda además hicimos algo que no habíamos hecho nunca y es que a petición de los novios, trajimos unos futbolines para amenizar el baile, un juego que forma parte de su especial historia… Los invitados pudieron dejar una palabras a Pilar & Max en una mesa de firmas muy original. Por una parte, dos bolas del mundo y por otro lado, unas postales vintage que podían dejar en un buzón.

 

Una boda viajera en el Castillo de

Una boda viajera en el Castillo de

 

Y colorín colorado…esta historia ha empezado! Fue un auténtico placer trabajar con éste equipo de profesionales que hizo posible una noche mágica. Desde aquí le deseamos todo lo mejor a nuestros chicos en su aventura de casados. Un millón de gracias por confiar en nosotros.

 

Bon Voyage!

 

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